lunes, 31 de marzo de 2014

REFLEXIONES PARA COMENTARIOS DE CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA


CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA

REFLEXIONES SOBRE EL TEXTO
Crónica de una muerte anunciada se publicó en 1981, y representa según el autor una unión entre periodismo y literatura. La acción parece tener una base real, pues en Sucre (Colombia) se documentan hechos similares a los desarrollados en la obra.
El argumento es el siguiente: se cuenta la historia del asesinato de Santiago Nasar el día en que se preparaba para recibir al obispo. La noche anterior había estado en la fiesta de bodas de Ángela Vicario y Bayardo San Román. Después de celebrado el matrimonio, en su noche de bodas, el novio se dio cuenta de que no era virgen y devolvió a Ángela a casa con sus padres. Allí se encontraban sus hermanos, quienes preguntaron quién había sido el causante de su deshonra, a lo que ella respondió “Santiago Nasar”. Los hermanos preparan la venganza, cogen los cuchillos
y buscan a Santiago Nasar para matarlo.

Crónica de una muerte anunciada centra su argumento en un asesinato, el de Santiago Nasar, por honor. Este es sin duda uno de los temas fundamentales de la obra. Bayardo San Román, al descubrir que su esposa Ángela Vicario no es virgen, la devuelve a su casa después de golpearla, y los hermanos planean la venganza del causante de la deshonra, que supuestamente es Santiago Nasar. Los asesinos, al ser interrogados, insisten en su inocencia, “fue un asunto de honor”. De la misma manera, el abogado sustenta la defensa del homicidio basándose también en que el honor debe justificar la acción sangrienta.
El autor destaca que la única forma de lavar la deshonra es la venganza sangrienta, idea ya presente en la tradición del teatro clásico español de Lope de Vega o Calderón de la Barca. Además, en la obra existen otras referencias a la trasnochada idea del honor basada en las apariencias externas: Bayardo conquista a la familia de Ángela con regalos y no se apiada del viudo Xius y le compra la casa. Por otra parte, la madre de Ángela, Pura Vicario, tapa las heridas de su hija y la viste de rojo para que no creyeran que guardaba luto.
En relación con este tema se encuentra la visión de la sociedad recreada por García Márquez, en la que predomina la moral conservadora, los tabúes, la religiosidad y el apego a las tradiciones típicas del ambiente rural en el que se desarrolla la novela, como la costumbre del luto, el cortejo entre los novios (aunque en la novela el noviazgo duró menos de lo habitual, tan solo cuatro meses), la actividad comercial, etc.
Otros motivos temáticos son la muerte y la fatalidad. Con respecto al primero, la muerte, el título ya apunta a su función esencial en la trama. Además, al comienzo y al final de la obra se reiteran estas palabras “El día en que lo iban a matar...”, “que me mataron, niña Wene”. La muerte viene anunciada por una serie de presagios, como el sueño de Nasar, que no es considerado como una premonición fatal por la madre de Nasar, o bien todas las casualidades que impiden la salvación de Santiago. Así, todos los habitantes conocían las intenciones de los Vicario (“nunca hubo una muerte tan anunciada”), puesto que los hermanos habían informado de sus propósitos a todos los
que se encontraban. Pero el cúmulo de fatalidades (Nasar sale por la puerta que no solía utilizar, no ven la carta que anuncia su muerte, etc) rodea al personaje. A propósito del destino se dice en la novela “La fatalidad nos hace invisibles”. En este sentido, la obra tiene semejanzas con la tragedia clásica, y además la muerte del protagonista se describe como si se tratase de una ceremonia de sacrificio.
Es ésta una obra de contrastes, rasgo esencial del realismo mágico. Así, en ella conviven las convenciones morales y religiosas con la sexualidad y el vitalismo desaforado. Por ejemplo, existen numerosas situaciones y símbolos que crean un clima de religiosidad y en ocasiones apuntan al carácter sobrenatural de Santiago Nasar. Así, el color de su vestimenta recuerda la túnica de Jesús; la visita del obispo el día del crimen; los nombres de los personajes, muchos de ellos de resonancias bíblicas (Pedro, Pablo, Santiago, Poncio...). Además, se destaca que Nasar no derramaba sangre, a pesar de todas las cuchilladas recibidas por los agresores.
Por otro lado, en la novela se destacan las pasiones amorosas, otro motivo que recorre la producción de García Márquez. La sexualidad está presente en el personaje de Mª Alejandra Cervantes y en las referencias a las “presas” de Nasar.
Asimismo, Ángela con el tiempo se enamora de Bayardo, y le escribe cartas durante
diecisiete años hasta que él vuelve. Escribe el autor: “descubrió entonces que el odio y el amor son pasiones recíprocas”.
En definitiva, García Márquez retrata en Crónica de una muerte anunciada un mundo situado entre el mito y la realidad, y hace un recorrido por una sociedad con todos sus contrastes, convencionalismos, tradiciones y costumbres, miserias y grandezas.

ESTILO
En la novela el lenguaje es sencillo y directo, aunque cargado de cierto simbolismo y fuerte dramatismo. En cada línea, el autor transmite al lector un sinfín de sensaciones. El humor es otro de sus rasgos característicos, que la otra dimensión a la línea trágica de la obra, y en ocasiones aparece mezclado con la ironía. Por ejemplo, cuando le practican la autopsia a Santiago Nasar, se descubre que la masa encefálica pesaba más de lo normal, y fue catalogado como inteligente y de “porvenir brillante”.
Además, se le ve una lesión en el hígado, con lo cual, “de todos modos le quedaban
muy pocos años de vida”. En ese episodio de la autopsia se dice que fue llevada a cabo por un cura, obligado a hacerla en “ausencia del doctor”. Otros momentos humorísticos son cuando encuentran una medalla que Santiago Nasar se había tragado a la edad de cuatro años o los fragmentos en que se ridiculiza a los gemelos Vicario en el calabozo (“hasta entonces había desbordado dos veces la letrina portátil)...
A veces se roza lo absurdo y grotesco, incluso el esperpento, en el crimen de Santiago Nasar; Pedro Vicario, dice, refiriéndose a la víctima, “me pareció que se estaba riendo”. Nasar se ríe de sus asesinos mientras éstos le asestan cuchilladas y golpes, y después se dirige, con sus vísceras en la mano, hacia la casa vecina, donde desayunaban, y les dice con una sonrisa, “que me mataron, niña Wene”.
Para intensificar el tono de violencia se utiliza con frecuencia la hipérbole y la reiteración continua de elementos temáticos y formales (“lo están buscando para matarlo”). Asimismo, en la obra es constante la gradación ascendente o descendente del clima de la acción, que avanza y retrocede para mantener expectante la atención del lector. Por lo que se refiere a la exageración, existe una tendencia a lo hiperbólico y desmesurado, como se advierte en determinados pasajes de la obra (la autopsia, o bien el final, cuando Santiago Nasar, después de ser “crucificado” a cuchilladas camina con las vísceras en la mano).
En este pueblo se unen los hechos cotidianos con lo fantástico, lo exagerado o lo maravilloso, técnica conocida como “realismo mágico”.
Por su relación con la crónica o con el testimonio de diversos personajes, existe una minuciosidad por parte del narrador que lo lleva al detallismo descriptivo (se indican con precisión las horas y los minutos, las técnicas de lavar los cuchillos por parte de los asesinos...).
Narración y descripción son los modos narrativos o formas de presentación del universo de ficción de la novela. La conversación, el diálogo (que traslada el nivel de expresión oral entre personajes) no tienes tanta importancia y aparecen de modo fragmentario. En cuanto a la descripción, destaca la descripción visual con mezcla de elementos estáticos y dinámicos (“desde que asomó por la ventana del automóvil...”: llegada de los padres de San Román); descripción paisajística, cromático-poética (“La luna estaba en el centro del cielo...”: cuando Santiago señala el alma en pena de un barco negrero);pasaje narrativo descriptivo con diálogo y acotación del narrador (“..le asestó un segundo golpe casi en el mismo lugar. «Lo raro es que el cuchillo volvía a salir limpio», declaró Pedro Vicario al instructor”)

CULPABILIDAD DE NASAR
Nasar pertenece a la comunidad árabe, es de estatus social elevado, mujeriego, alegre, inteligente ¿Son éstos suficientes motivos para querer que Santiago Nasar muera? ¿Envidia por su posición social? ¿Cierto brote de racismo o xenofobia por no pertenecer a la misma raza que la mayoría de la gente del pueblo? ¿Rencor porque muchas mujeres le han amado o deseado y no siempre han sido correspondidas? ¿Desprecio porque es un hijo único totalmente protegido por su madre? El misterio no se desvela a lo largo de la novela.
Está ahí latente, y solo una persona sabe la verdad: Ángela Vicario, pero se la llevará a la tumba .
Nadie parece creer totalmente que él sea culpable, nadie parece entenderlo, nadie quiere afirmarlo con seguridad y sin embargo nadie es capaz de prevenirlo porque dan por sentado que esa muerte debe hacerse realidad.
¿Cómo es posible que si ha cometido un delito de honra esté tan tranquilo al día siguiente, con ánimo de continuar divirtiéndose?

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